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  • Fernando “Catuto” Ojeda

Guillermo Omar Funes, una vida con la esquila

Guillermo Funes nació en un hogar de jornaleros campesinos. Su papá se llamó Guillermo Funes y su mamá Inés Vásquez. Guillermo nos mete en su historia con un charlar manso, propio de los hombres que han andado en lejanías, como la milonga su decir es pausado y largo.


Cronista: Fernando “Catuto” Ojeda.

_A los 12 años nos fuimos a vivir a Ataliva Roca por razones laborales de mi papá y de mi mamá. En Ataliva Roca por ese entonces andaba Demetrio Araujo Castillo con su comparsa. Cuando cumplo los 14 años, Demetrio Araujo Castillo que era amigo de mi padre le dice a mi padre que porque no iba yo con él a aprender el oficio de la esquila, como mi padre y Demetrio se conocía de niños mi padre acepta.


¿Cómo que se conocían tu padre y Demetrio? contanos un poco sobre esa amistad.

_Demetrio Araujo Castillo quedó huérfano a los 8 años y lo crió mi abuela, de ahí que tuvieron una amistad con mi padre, porque se criaron juntos, hicieron el servicio militar juntos, tenían la misma edad. Entonces cuando Demetrio andaba con la comparsa de esquila por la zona lo fue a buscar a mi viejo, y ahí es cuando le dice a mi padre de que yo podía empezar como playero en la comparsa; el playero es el que levanta la lana una vez que le esquilan la lana a la oveja. (Demetrio Araujo Castillo estaba casado con Pichona Gabellota).


Hoy Guillermo Omar Funes tiene 71 años, se vino a vivir a Winifreda en 1966 con 14 años. Castillo lo trajo a trabajar con la comparsa de esquiladores que tenía en aquellos años.

Guillermo Omar Funes está casado con Rosa María Branca (63 años) y juntos han tenido 4 hijos Omar Funes, Mariela Funes, Mario Funes y Liliana Funes. Tienen un nieto llamado Thiago y una nieta llamada Sofía.


La vida en comparsas

1958 los primeros años de comparsa

Guillermo Omar Funes tenía sólo 14 años cuando comienza a trabajar dentro de la comparsa de esquiladores, la comparsa era de Demetrio Araujo Castillo.


Contanos un poco como fue ese comienzo…

_Como te decía, empecé siendo Playero dentro de la comparsa, el playero es el que junta la lana cuando está recién fue esquilada de la oveja. Cada oveja esquilada es una puntuación para el esquilador. Por nuestra parte, la lana la juntábamos a mano, la llevábamos a una mesa, en esa mesa se iba dejando toda la lana esquilada. Detrás de esa mesa está el emvellonador, que es el que emvellona la lana. Una vez que la lana se emvellona va a los lienzos. Embellonar la lana era dejarla limpia, se sacaba todo lo sucio, se le quitaba toda la cascarria a la lana, la cascarria era de todo, entre esas cosas había rosetas, mugre, una vez que la lana quedaba limpia de cascarria se dejaba la parte blanca para afuera y se ataba con un hilo de papel madera, no podía ser cualquier hilo. Todo ese trabajo de embellonar la lana es a mano.



Funes nos explica sobre esa labor, este cronista que ahora intenta comprender dicha tarea se pregunta por las manos de los trabajadores de la esquila. Funes le explica que en el oficio no se lastimaban las manos porque el mismo que hacer los volvía cancheros para sortear las rosetas, además sostiene que uno se acostumbraba. Funes nos cuenta que en la comparsa de Castillo había 10 peines para realizar la esquila, 5 peines por lado. Era una máquina de 10 manijas. Eso le permitía a Demetrio Araujo llegar a esquilar 60.000 ovejas. Las esquilas grandes que yo recuerde solían ser en la estancia La Primavera de Torraba, en la estancia Las Charas de Colombo, ahí mismo en esa estancia era empleado Brandemann, después sigue solo Brandemann. Nosotros solíamos esquilar en esas estancias.


Guillermo contanos bien como estaba compuesta la comparsa de Castillo.

_La comparsa de Demetrio Araujo Castillo estaba compuesta por 10 esquiladores, 2 playeros, 2 agarradores, 2 emvellonadores, 1 maquinista que era el que arreglaba la máquina o afilaba las cuchillas, 1 peinero que era el encargado de lavar los peines, 1 cocinero y 1 ayudante de cocina. Por esa época yo estuve con la comparsa de Castillo desde 1965 a 1970. Ya para el año 1971 me fui a esquilar a la patagonia con otras máquinas, con otras comparsas.

A La Patagonia me fui con un tal Pereira. En el año ’72 me tocó hacer el servicio militar, en el ’73 me fui con un tal Falcón, Justino Falcón, para el año ’71 yo ya era esquilador, por ese entonces ya tenía 19 años. Nos fuimos a laburar en un Ford 60. Uno de los que me acuerdo que aparece acá en la foto es Paniagua que era embellonador (nos señala a su compañero mientras vemos las fotos), por esa época venían muchos entrerrianos a la esquila, sobre todo a la patagonia. También había gente del sur, este otro hombre era de Chubut.


¿Cómo eran esas jornadas? ¿En qué época salían de acá?

_Nosotros salíamos en septiembre y volvíamos en febrero. En ese tiempo no había asfalto en las rutas, es decir sólo había asfalto hasta San Antonio Oeste, provincia de Río Negro, y de ahí para el sur era todo ripio. Siempre fuimos en camión, para el año ’74 ya fuimos en colectivo. Cuando íbamos en camión desde acá, desde La Pampa tardábamos 3 días. Una vez que llegábamos a Río Negro descansábamos, después seguíamos a Trelew, Chubut y de ahí íbamos a Comodoro, y de ahí nos repartíamos.


¿Te acordás los nombres de las estancias por las que anduviste laburando?

_Mirá no me acuerdo pero en esa época los dueños de las estancias eran todos ingleses, estábamos en la zona de Pico Truncado, provincia de Santa Cruz. En esa zona había una estancia grande donde había 35.000 ovejas que eran de un inglés. Y bueno ya esquilábamos en toda la zona, de Chubut primero y después pasábamos la zona de Santa Cruz, y llegamos incluso a esquilar a la zona de la cordillera, en el Perito Moreno, Bajo Caracoles, Colonia Las Heras.



La jornada nuestra empezaba a las 6 de la mañana. A las 6 ya había que estar agachado, hasta las 8 u 8:15 que se tomaba el café, asado de oveja, o bife con cebolla, el que quería tomar un vino, tomaba un vino. Después del desayuno se seguía hasta las 12, a las 12 había puchero, o asado. A las 4 de la tarde se paraba y nos daban mate cocido con asado también, asado de oveja o de cordero. A la noche cenábamos asado. Comíamos 4 veces, pero le dábamos entre 9 y 10 horas de laburo. Eran campañas largas, duraban 4 meses.


¿Trabajaban de Lunes a Lunes?

_No, los Domingos descansábamos y nos lavábamos la ropa.


¿En que dormían?

_En la patagonia tenían piezas con cama cuchetas, había buena comidad, mucho viento había. En el sur había además de todas las personas que te nombré en la comparsa de Castillo, en las comparsas del sur se sumaban dos prenseros, allá en la patagonia se prensaba la lana, así que una comparsa normal tenía por lo menos 21 personas.


¿Cómo era el trabajo de prensar la lana?

_Se prensaba con un cricket pero era a mano, hoy ese trabajo se realiza con una prensa hidráulica. El fardo grande de la lana se ataba con alambre de rienda. Una vez armado el fardo, un fardo que pesaba 300 kilos, así es como después se sacaba la lana, así se la llevaban los ingleses. Los fardos se movían con guinches y aparejos.


¿Cómo era la convivencia en esas largas campañas?

_En general era muy buena, teníamos muchos compañeros entrerrianos, es gente muy buena, muy buenos compañeros. Allá en la patagonia había muchas comparsas. En aquel entonces antes de que entrara en erupción el primer volcán había muchas ovejas. Imagínate que nuestra comparsa llegaba a esquilar 90 mil ovejas. Después de esa gran erupción murieron muchísimas ovejas, sobre todo las que se encontraban en la cordillera, al pie de la cordillera. Después del 1974 ya no volví a la patagonia.


Volvamos a tu origen como esquilador, empezaste con Demetrio Araujo Castillo, y te hiciste de un amigo, contanos un poco de ese amigo.

_Si, viste que yo llegué con 14 años al pueblo, bueno cuando llegué conocí al Piche Araujo, él era menor que yo pero nos criamos juntos. El Piche aprendió a ser esquilador con el mismo Demetrio. Ahora “El Piche” primero empezó a trabajar en los talleres, era medio rebelde el Piche de chico, entonces primero se iba al taller del Pirincho Rodríguez, ahí fue aprendiendo cosas de mecánico. Después con el tiempo si empezó en las esquilas, después también en Castex se hizo chapista, después dejó la chapa y volvió a la esquila, a la patagonia, ahí le perdí el rastro.



Bueno el Piche me contó que iba con la comparsa de Paulino Ortellado…

_Claro, Paulino Ortellado iba a la zona de Esquel. A una estancia de un tal Arrondo, en esa zona una sola estancia llegaba a tener unas 40.000 ovejas. Paulino era un tipo muy querido y muy buen maquinista fue, y el Piche aprendió mucho con Paulino.


Y después como sigue tu historia como esquilador cuando ya no vas más a la patagonia.

_Bueno después yo pude comprarme una esquiladora, cuando no tenía esquila en los campos, esquilaba a los perros de acá del pueblo. Eso fue desde 1976 cuando pude comprarme la esquiladora. Salía a esquilar a la zona. Así fue hasta el 93 más o menos, que ahí dejé. Yo andaba con dos personas más, después seguí con mi hijo más grande. Ya son 16 años que dejé de esquilar. En el día llegaba a esquilar unas 200 ovejas. En toda la campaña se llegaba a esquilar unas 9.000 o 10.000 ovejas. Ahora no hay nada. Hoy en los campos casi no hay ovejas, hay vaca y soja.


Funes, disculpe…con esos 4 meses de laburo en las campañas de esquila, con lo que ustedes cobraban, ¿les alcanzaba para sobrevivir en el año?

_No, durante todo el año no. Eso nos podía alcanzar para dos o tres meses. Después yo he tenido que salir de tractorista. Salíamos a juntar maíz. Siempre fue un laburo muy sufrido el de esquilador. Se pagaba poco. Los que ganaban mucho siempre fueron los exportadores de la lana.


En esta zona por ejemplo, los que tenían ovejas y hacían esquila guardaban la lana capaz que 3 o 4 años hasta que vendían y podían hacer una diferencia.


En cambio en la patagonia siempre hubo muchas ovejas, por ejemplo en Tierra del Fuego está la estancia La María Bety, esa estancia tiene 100.000 ovejas, esa estancia está en Tierra del Fuego del otro lado de Río Grande.



Ahora Guillermo, cuando vos te fuiste en aquellos años 70 a laburar a la esquila a la patagonia ¿habías sentido hablar de las revueltas, de la huelga de las peonadas de los años 20?


_Si, y lo que pasa que allá muchos eran originarios, y muchas veces se abusaban de ellos. Yo conocí muchos de ellos, iban a sus pueblos cada dos años capaz. Los tenían mal vestidos. Se compraban algo cuando pasaba un marca chifle. Entonces por ahí compraban algo porque tenían un mango ahorrado. En la patagonia en esa época había mucha más miseria que acá en La Pampa. Ahora así como pasaba eso en las estancias, en las ciudades grandes estaban mucho más adelantadas que acá. Ciudades como Trelew, como Comodoro para los 70 ya eran ciudades grandes y con muchos adelantos, estaban los puertos.


Por otro lado lo sufrido allá es que tenés todos los días vientos fuertes. Y en el verano allá hela. Y nosotros andábamos atrás de un camión, y bajabas del camión engarrotado y con dos pulóveres encima, camperas…así es laburar de esquilador en la patagonia. O así fue como nos tocó a nosotros.



Guillermo Omar Funes, un esquilador que no olvida.

La charla con Guillermo Funes busca seguir su curso de puntos suspensivos, ante esto podría uno pensar en que el escritor Jorge Luis Borges no se equivocó cuando mentó a un tal Funes como el memorioso en uno de sus más maravillosos cuentos. Puesto que este que escribe no sabe ni se puede imaginar todo lo que Guillermo Funes menta al contarnos le preguntamos por algunas vivencias más de lo que fue trabajar como esquilador, con la comparsa de Castillo o de Demetrio Araujo, le preguntamos por alguna anécdota…


_Bueno en la comparsa de Demetrio Araujo Castillo hubo un cocinero, que fue un personaje de nuestro pueblo. Ese personaje se llamó Charol Ponce y fue un buen cocinero. El Charol Ponce, papá del Chocó Ponce. Charol fue un muy buen cocinero. Charol fue el que sacó “El Puchero Ojetudo”, y se llamó así porque hizo el puchero con el culo de la oveja.


Guillermo Omar Funes ríe con alegría al contarlo, con alegría de los que saben recordar algo desde la belleza de lo simple, desde el humor que es sano y no burla.


Guillermo decime una cosa, el Chocó sabe de esta historia, mirá que la vamos a escribir…

_No me acuerdo si le conté, pero contasela, escribila.


Yo hablo mucho con el Chocó, es más chico que yo.


Y contame un poco como se divertían ustedes antes, cual eran las salidas aquí en Winifreda.


_Mira antes no había mucho que hacer. Yo me juntaba con los muchachos de “El Casino”, yo ahí fui porque me llevó “El Valuca” Isa, ahí se juntaba Hugo Villalva, los otros Isa, los Ponce, como “El Maidana”, los Lince, Isidro y otros. Ahí nos juntábamos a tomar mates, a charlar, a jugar a las cartas. El Casino era una piecita que era de Guillermo o El Guillo Sanso, hermano de la Manuela. Este lugar quedaba sobre la avenida ésta, Alfonsín, a pocos metros de donde hoy está el Banco Nación. Mira una de las cosas que se hacía en esas noches era tomar las enseñanzas de Isidro Lince que nos enseñaba a cocer bolsas, porque como antes en las cosechas se laburaba cociendo bolsas de cereal había que aprender a coser y él nos enseñaba con una bolsa llena de arena, él era el maestro. Otras cosas que recuerdo de ese tiempo en “El Casino” es que había una ventanita, más o menos de un metro de alto y en lugar de salir afuera a tirar la yerba que le cambiaban al mate se abría la ventana y la tiraban desde adentro nomás, y eso era para no pasar frio al salir, la yerba llego al marco de la ventana…Guillermo vuelve a reír…Así pasábamos las noches, entre mates con amigos, cartas, la radio. A las 12 de la noche ya no teníamos luz, porque a esa hora ya cortaban la luz.


Guillermo Omar Funes ya no esquila, hoy todavía se la sigue rebuscando, hace leña para bolsas…la charla culmina y llega justo un amigo que fue hachero, alambrador, ese amigo es Coco Casadio.



Antes de terminar la charla Guillermo nos cuenta que una especialidad que tenía Charol Ponce es el asado de cordero con lana, el procedimiento duraba unas 3 horas. 2 horas y media del lado de la carne y la última media hora del lado de la lana, una vez que la lana se tostaba Charol daba por concluida la tarea…limpiaba el cordero con agua y a comer…

Después de Charol no vi a nadie saber hacer un cordero con lana…


Cronista: Fernando “Catuto” Ojeda.
mail: fernandocatuto@gmail.com
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