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  • Foto del escritorFernando “Catuto” Ojeda

Ricardo Galeno es nuestro Profe Galeano.

Entrerriano de nacimiento, sanjuanino por adopción y pampeano por elección.


Una vida de viajes, profesor, cantor de folklore y danzas junto a su mujer, su compañera Silvia Navarro.


Cronista: Fernando “Catuto” Ojeda.

Ricardo Galeano, nació en Concordia, Entre Ríos, el 19 de octubre de 1953.


_Soy entrerriano de nacimiento, panza verde. ¿Sabés por qué nos dicen panza verde? No es por el mate, jaja, es por qué en las guerras internas que hemos tenido los del ejército de nuestro lares se arrastraba y con la vegetación que hay por allí hacía que la panza quedara verde. En esos años mi padre trabajaba en Buenos Aires, en Campo de Mayo, mi padre había entrado en Gendarmería. Estuvimos en Entre Ríos hasta 1957-1958, ahí en Concordia; después si ya nos fuimos a San Juan, a Jáchal. Por esa época nace mi hermano Jorge Santiago (65 años). Mi papá se llama Felipe, y mamá Nélida “Coca” que falleció el 21 de septiembre de 2019, tenía 82 años, papá tiene 94 años ahora en mayo cumple los 95 años.


Con tan solo 4 o 5 años el niño Ricardo le toca migrar con su familia a un nuevo lugar, ese nuevo lugar es el pueblo de Jáchal, San Juan. Ese nuevo lugar es árido, con cerros; muy distinto a su Concordia, Entre Ríos, natal donde todo allí es verde y húmedo…


_No tenía mucha conciencia de semejante cambio paisajístico, en 1958 nos fuimos a Jáchal y en el 70 terminé el secundario, y después ya me fui, desde entonces vuelvo esporádicamente a vacacionar. A los 18 me fui a la escuela de gendarmería a Buenos Aires. Entré en la carrera de Oficial de Gendarmería, ahí estuve 2 años. Luego me fui porque tuve algunos desencuentros con mis superiores. Mi idea de entrar a Gendarmería era poder cumplir misiones, estar en la frontera, cosa que después no sucede, y como te dije sumado que tuve desencuentros con mis superiores ahí en Ezeiza con algunos viejos y bueno me fui.


¿Disculpe Profe, para esto usted andaría en los 20 años, que hiciste ante esta situación cuando decidís dejar la escuela de Gendarmería?

_En ese momento vuelvo a San Juan, pero no a Jáchal. Voy al departamento llamado Rivadavia ahí nomás de la capital (7 km) porque mis padres habían adquirido una casa en un barrio de ese departamento, era una casa que estaba dentro de un barrio que Gendarmería había realizado y ahí voy yo, esto en el año 1974, e ingreso en el profesorado de Geografía, para no perder el año. Por la noche iba a un curso de inglés. Para octubre de ese año en un programa de televisión del canal de San Juan, y escucho que dos oficiales de la Policía de Río Negro invitaban a que los jóvenes que quisieran estudiar en la escuela de policía de Rio Negro podían inscribirse y sumarse a dicha institución, en 8 meses uno se recibía de oficial de policía de Río Negro. Así fue que me inscribí, ya tenía dos años de experiencia en la escuela de Gendarmería, y me tomaron, así fue como empecé. Me mandan el pasaje, voy vía Buenos Aires porque la combinación en ese momento era así para ir de San Juan a Río Negro. Fui de San Juan a Buenos Aires en Tren y de Buenos Aires a Viedma en Tren, y así aparecí en Viedma, así fue como me fui al Sur. Para esto ya estamos en el año 1975. Tenía entonces 22 años, me recibí y me quedé a trabajar ahí nomás en Viedma. Tuve suerte, me dejaron ahí nomás donde funcionaba el Instituto de Educación Física. Trabajé todo el año 76 ahí en Viedma, hice el ingreso al profesorado, quede segundo en el examen de ingreso. Mi idea era que si lograba el título de Profesor de Educación Física y con el cargo militar o de oficial de policía quería dar clases como profesor en el instituto de oficiales de policía de Río Negro, porque el profesor de educación física que había en el instituto era un civil, y pensé cuando este señor se jubile ahí estaba mi posibilidad de entrar como profesor. Pero bueno se complicaba con toda la carga horaria que tenía dentro del trabajo como parte de la policía. En ese momento cambian el jefe de policía, yo vivía en el casino de oficiales. Un día llega el jefe de policía a almorzar al comedor del Casino, yo estaba durmiendo, en un momento entra un compañero de habitación y me dice ‘Ricardo dale levántate que el jefe de policía quiere hablar con vos, porque preguntó si hay algún oficial que estuviese estudiando alguna carrera terciaria y le dije que estabas vos…”


El tema fue así, me dio la orden que me dedicara a estudiar y que solo los fin de semanas, cuando pudiese, prestase servicio. Me trasladaron de la comisaria a la jefatura, me pusieron en un trabajo administrativo donde yo cumpliría con el servicio los sábados y domingos. A fin de año del 76 sería el mes de noviembre me llama mi jefe de administración de la jefatura y me manifiesta molestia, disconformidad porque durante la semana no me veía. Justo en la época en que empezaba los finales de mis estudios. La cosa que este jefe se enojó y me dio el pase a Los Menucos, prácticamente al filo de Río Negro y Chubut, (Los Menucos se encuentra a 478 km de Viedma por RN 3 y RN23), un poco más allá yendo a hacia el sur oeste está Ingeniero Jacobacci, es la ruta de la Trochita, hasta ahí llega el tren que viene de Constitución. En ese tren, el mismo que me llevó a Viedma tuve que tomar para ir a Los Menucos. Todo porque el jefe de administración se enojó, y decía que yo ganaba la plata sin laburar. Así fue como me cortó la posibilidad de rendir los finales de la cursada de todo ese año. Así fue como trabajé todo el verano en Los Menucos. En el mes de Febrero del año 77 me tocan las vacaciones y me voy a San Juan, y hablo con mis viejos sobre lo sucedido y les comento sobre mis intenciones de seguir. Porque cuando yo termino el secundario ya había querido estudiar profesorado de Educación Física como segunda opción, mi primera opción había sido estudiar en Córdoba la carrera de Ingeniería Electromecánica, siempre me gustaron las materias exactas, la física, la química, andaba bien en eso. La cuestión que ese año en que yo quería ir a Córdoba pasa “El Cordobazo”, y mis padres me dicen que no porque consideraron que yo era muy chico con 17 años recién cumplido y con una ciudad convulsionada no me dejan ir. Ante esto les planteo de ir a Mendoza a estudiar Educación Física y no se da tampoco. La cuestión es que ante este nuevo suceso vivido en el sur le comento que quiero seguir estudiando ahí y que si el me aguantaba yo renunciaba a la policía y me dedicaba a estudiar Educación Física. Como te dije al principio cuando yo ingresé al instituto siendo segundo, entré becado con media pensión, porque a los primeros diez promedios lo becaban. Entonces es con esa media pensión que le planteo a mis padres que me apoyen para poder seguir estudiando. Mis viejos me dijeron que si y así volví al Sur, primero a Los Menucos en el mes de Febrero antes que termine el mes, les planté la renuncia y me vine a Viedma que era internado, tenía donde comer, donde dormir y podía estudiar lo que me gustaba, es decir que retome en el 77 porque con esto de que no pude rendir los finales en diciembre del 76 había perdido todo ese primer año cursado.


Así que sos un profesor sureño…

El Profe ríe, si en realidad soy un norteño venido del sur.


Profe y ¿cómo es tu relación con la música, como se dio el tema del cantar y tocar la guitarra?

_Si siempre canté, incluso cuando estaba en el instituto, había chico de Neuquén que ese muchacho sabía música. El tocaba piano, guitarra, era un lujo y yo hacía, cantaba con él. En esa época cantábamos canciones de Sui Géneris, Pastoral y el foklore vino después. La única que sabía que yo hacía esa música es Silvia, mi señora; y ahora Gianella, mi nieta que es joven apareció con todo ese tipo de música, le gusta, no sé si lo lleva en los genes, todo ese tipo de música le gusta.


El Profe vuelve a sonreír con admiración y corazón.


A ver profe cuéntenos un poco más de su relación con la música, con la guitarra…

_Siempre me gustó, pero mi papá y mi mamá no querían que yo anduviera con la guitarra, con las serenatas, o en las peñas porque por aquellos años se tenía mala fama cuando uno andaba con el canto y la guitarra, porque en San Juan todos los que andan con la guitarra se van al boliche, andan de joda, que uno vive tomando vino, entonces nada, no señor me dijeron, no va aprender guitarra, eso fue una de las cosas que me quedaron de aquellos primigenios años de la juventud. Aunque en el secundario igual pudimos armar un grupo con 3 compañeros más, teníamos una sola guitarra y cantábamos los 4. Es muy propio de la época formar grupo vocales. Pero nosotros cantábamos de caradura. Cantábamos zambas norteñas, no tengo predilección por algún género dentro de la música, siempre canté de todo.


Volvemos sobre tus estudios, tu profesión de Educación Física, ¿qué hace una vez que se recibe?


_Cuando estudié allá en el Sur me hice amigo de otro profesor que estudiamos juntos, Guillermo Teves “El Clavito”, hijo del entrenador de boxeadores “El Chito” Teves. Siempre estuvimos juntos “El Calvito”, otro chico de Regina, otro de Cipolletti y yo, que éramos los que compartíamos la habitación. Terminamos la carrera y “El Clavito” me decía que vas a hacer Ricardo ahora, y yo no tenía planeado nada, no tenía pensado nada, no sabía dónde seguir ejerciendo la profesión. Ahora si reviso todo lo vivido…como te decía al principio creo que mi destino ya estaba escrito. Pero en ese momento no sabía bien que iba a hacer y a donde iba a ir. “El Clavito” me dice venite conmigo a La Pampa que está poniendo en cada pueblo de La Pampa un profe para llevar adelante la Educación Física, porque en La Pampa hacen falta profes. Así fue que acepté su invitación y me vine para La Pampa, primero me fui de vacaciones a San Juan. Y después si vine a La Pampa. Llego acá en el año 80, a principio del 80 en el mes de enero. Fui la Dirección de Deporte que es a donde “Clavito” me dijo que fuera, y en la Dirección de Deporte me dieron 4 pueblos a elegir, allá en Catriló, el otro en 25 de mayo, en Ingeniero Luiggi, y en Winifreda. Entonces les dije y ustedes ¿qué opinan, a donde me conviene ir? Entonces me dicen y te conviene ir acá en Winifreda que está a solo 40 km de acá (Santa Rosa). Bueno les digo y que hago en Winifreda, entonces me dicen que hay un convenio con las municipalidades y los clubes, uno te va a dar comida y alojamiento y otro te va a pagar algo para que empieces, para que puedas afianzarte, tu obligación es dar clases en esos dos lugares. Así fue como me vine. Cuando llegué el que me recibió fue Luis Clara, como amigo, en ese momento estaba el papá en el club, me parece, no recuerdo quien más estaba, me parece que también estaba Ricardo Pellegrino. Me consiguieron dormitorios en lo de Pichón Zímmerman, en esa época Pichón tenía un comedor y piezas para alquilar en frente del Banco de La Pampa, donde luego estuvo la veterinaria de Bellada y hoy vive Rubén Gutierrez.


Recuerdo que cuando llegué Nolo Wiggenhauser estaba a cargo de las clases de educación física en el colegio secundario. Entonces cuando nos conocimos me dice “Ricardo el 1 de junio te dejo todas las horas de educación física a vos porque yo estoy de corajudo nomás porque otra persona no había”, ese gesto de Nolo fue espectacular, así que enseguida que llegué empecé a trabajar en el secundario, junio del ’80, mientras tanto ya me había inscripto en la dirección de Educación de La Pampa, en Santa Rosa para las escuelas primarias, en ese momento también estaba dando clases de educación física la señora de Chichín Sansa, Susú. Así empecé, fui titularizando los cargos, pude quedar en la escuela primaria de nuestro pueblo y me fui afianzando. Después me fui a vivir a la casa de la abuela de Javier Gómez. Después de eso me encontré con Oscar Crespo, el aviador, y me invitó a vivir con él. Tenía la casa en su quinta que estaba al lado de la sodería Kisner. La mayoría del tiempo él no estaba, eso fue en el año ’80. Nos hicimos amigos, tal es así que después fue padrino de nuestro primer hijo, Pablo, que tenemos con Silvia. A mediados del 80 nos conocimos con Silvia, ella terminaba el secundario en ese momento. Estuve en el baile de egresado de ella, además yo era profesor del colegio. Para el 81 nos casamos, al año, en el mes de octubre, el 3 de octubre, así que tenemos todas las fechas en octubre, el aniversario de casamiento, el cumpleaños de ella, mi cumpleaños, el día de la madre, así que en octubre hacemos una sola fiesta grande y listo.


Ricardo Galeano y Silvia Navarro tienen 2 hijos, Pablo y Samuel. Son abuelo y abuela de Gianella (18 años), Izan (5 años), y otro nieto que todavía no conocemos que se llama Paulino (1 año) que vive en la provincia de Buenos Aires. Ricardo y Silvia llevan 42 años de casados.

_En el ’82 nos entregan la casa, en el barrio aquel…


En el Barrio El Molino…


_Si que le han puesto El Molino, en realidad es un barrio FoNaVi…


Claro “La Coca” Lince le dice al Hugo (Villalva) lo mismo, porque Hugo la hace renegar un poco y le dice este barrio es El Molino, y ella le replica que es FoNaVi y un número…


Galeano ríe, Silvia se suma a esta historia y nos comenta algo más…


_¿Sabés quien le puso “El Molino”? Fue Fabián Fridel, fue la época en que había cobrado fama el barrio El Molino de Santa Rosa, y otro en General Pico, entonces Fabián para poder hacerle propaganda al local que habían abierto le mandaba “estamos en el barrio El Molino” y le decíamos Fabián no se llama barrio El Molino, para que le dije, peor, más todavía lo siguió diciendo y así quedo… (risas)


El profe Galeano retoma el relato…


_Así fue como nos fuimos a vivir al barrio, en la esquina que teníamos en frente teníamos el campo, es el barrio de Raulito Schiebelbein, Griselda Poblete, todos…teníamos un parque todo con arboleda, el barrio que se hizo después, donde está Omar Villareal, “el Liche” Díaz, todo eso antes era la quinta de Gómez, de vecino teníamos a Raúl Calvo, el Rulo Moroni, El Chiche Cantera, Don Schwindt, Saltona, el Ruso Miyo, Puegher, Tato Vidal, Julián, Tito Pereira y la Cera…


Silvia vuelve a comentar una anécdota de los vecinos…


_El Tito y la Sera dieron vuelta el Citroën que tenían en uno de esos días… (risas)


_Si, si el único que volcó un Citroën fue el Tito Pereyra, no sé cómo hizo, se ve que venía fuere por la avenida y cuando doblo agarro el borde o no doblo del todo y pum lo acostó, después ahí andábamos con el Rulo, todos tratando de parar el Citroën (ríe y comenta el profe Galeano).


Pasado el momento de risas por esta anécdota Ricardo Galeano, el profe continúa contando esos tiempos de barrio “El Molino” o FoNaVi.


_Ahí andaba Oscar Puegher con la guitarra y se juntaba con Rubén Amado Ponche y Nelson Schall, ellos tenían un trio con el que cantaban siempre, y un día me invitaron a cantar. En ese momento yo tenía ganas de cantar canciones pampeanas, ellos venían cantando zambas y chacareras norteñas, que son muy lindas, a parte tres voces bien definidas, “El Cacho” (Rubén Amado) con sus agudos, Nelson con el bajo ese que es espectacular, y Oscar con su segunda voz y primera guitarra, y bueno un día me sumé yo un día que fuimos a cantar al salón que había al lado del Parque Polideportivo Evita, nos invitaron a cantar y fui con ellos, a partir de ahí cantábamos siempre los 4 juntos pero no teníamos nombre como grupo. Después quedó formado nuestro Trío Canto con Oscar y Nelson, pudimos grabar un casette donde grabamos 6 canciones pampeanas y 6 del cancionero popular argentino. En el Trío Canto, yo hago primera voz, Nelson el bajo, los dos acompañamos con guitarra, Oscar segunda voz y primera guitarra.



Una formación donde no está el bombo, importa la guitarra y la palabra, muy típico de la música pampeana…

_Si, si muy típico de la música pampeana y de los primeros tangueros que usaban mucho la guitarra, y esto es porque antes lo único con lo que andaba el pampeano era la guitarra, y esa era toda su música o con lo que se podía hacer música. Después es así que grabamos 6 canciones pampeanas y 6 del cancionero popular argentino. Puedo nombrar algunas que me acuerdo a ver…La Huella de ida y vuelta, mirá el que tiene subidas canciones de Trío Canto al YouTube es Eloy Puegher, hicimos una inédita que le pedimos permiso a un chico de Mirasol que se llama justamente la zamba “de las aguas” de Viscardi y Arce, eso es por las inundaciones que hubo en esos años y hacía desastre en las casas, habían subido las napas, se inundaban los sótanos. Otra que recuerdo de ese casette es “de la creciente” un aire de triunfo hermoso, creo que ha sido uno de los temas que más me gustó, habla del momento en que llega el agua “espumita de la tierra, de nuevo crece el salado…” es la alegría que ocasionaba ver llegar el agua, el cancionero pampeano es precioso, todo esto lo encontré en el primer libro que salió de “El cancionero de los ríos” que salió con las partituras para piano y todo, de ese libro nosotros tomamos las partituras y tratamos de hacerlo de acuerdo al cancionero. El cancionero pampeano es impresionante porque tenemos poetas increíbles. Escuchar la historia de la letra que uno canta es algo espectacular y luego en lo que se transformó, la simpleza de decir las cosas, es genial. Otra cosa es la potencia de la palabra y la música pampeana no compite con la palabra”.


TRIO CANTO ACTUANDO EN VICTORICA

Nos detenemos un momento quedamos en un silencio contemplativo de lo que implica sentir la música pampeana…


_Hablando de esto viste que te comenté que el año pasado fui con la delegación de La Pampa a San Luis a los Juegos Culturales Evita Nacionales. Yo llevé como tema para presentar “El Viento Va” de Oscar García y Carlos Groisman que era el arreglador de Cantizal. Y bueno yo le hice un agregado de la Milonga Baya, viste que al principio el Bardino dice “yo aparecí por La Pampa como tantas criaturas, entonces bueno es un verso que me gusta mucho, me encanta, me identifica a más no poder, a ver cuál es mi presentación y dije “soy entrerriano de nacimiento, soy sanjuanino por adopción, porque me crie en San Juan más de diez años, y pampeano por elección, entonces es mucho más fuerte la elección porque lo otro se dio si o si, entonces es que decidí ser pampeano. Cuando terminé de presentar la canción al día siguiente estábamos conviviendo con un grupo de cultura que había venido de C.A.B.A (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y uno de los chicos que hacía fotografía, primero me felicitó, y me dice también “Sabés porque nos jode tanto tu canción, porque no habla de nadie, habla del amor de los pampeanos por su tierra, no habla mal de nadie, no le tira cosas a nadie, entonces que tenemos que hacer nosotros, escucharla y disfrutarla, porque es lo que hace la canción”…Creo que tiene que ver esto que hablamos recién, la potencia de la poesía, de la letra, de las canciones pampeanas, son todas así.



Contanos un poco más sobre esta participación en los Juegos Culturales

_Hace varios años que venimos participando, he participado en baile, en baile primero no participe con Silvia, mi mujer, porque ella todavía no le daba la edad, no llegaba a la edad, porque es para mayores de 60 años, entonces participé con Silvia Muller, que inclusive íbamos a formar parte de un grupo de folklore de Santa Rosa, con Cuni Prado, una gran bailarina, que fue en su momento revelación en Cosquín. Así es que íbamos con mi mujer a bailar y como a Silvia Miller también le gustaba, y acá habíamos empezado con el grupo Esperanza, después seguimos en Santa Rosa los tres, y como ella si ya tenía la edad, nos presentamos con en ella como pareja de danzas. Y bueno el año pasado me presenté en canto. Fue muy lindo todo lo vivido, por la mañana participábamos de talleres y por la tarde se realizaban las presentaciones. Había pintura, poesía, fotografía, baile, que el año pasado se presentó Silvia con Dora como pareja de baile, paramos en ese momento en Potrero de los Funes. Todo es muy lindo, compartís y aprendes cosas de otros lugares, escuchar a los norteños con sus cajas, gente de Misiones, del Sur, allá de Tolhuin (Tierra del Fuego), escuchar todos los ritmos, todos los paisajes de Argentina en esas voces, en su forma de ser…


¿Y como ves al pampeano, como te reconoces pampeano, que características podes resaltar del ser pampeano?

_Y la característica que primero puedo sentir y mencionar es la tranquilidad que tiene, y creo, lo atribuyo a la chatura del paisaje, tomar todo con calma, porque el horizonte está muy lejos, no podes salir en un caballo al galope para alcanzar el horizonte porque sabés que no vas a llegar al horizonte nunca, entonces hay que tomarse las cosas con calma, y eso te lleva a tener un cierto análisis de lo que vayas a hacer, de ver las cosas buenas o malas, ya el razonamiento es así, sabés que tenés que tomarte tu tiempo para hacer las cosas. En cambio en Entre Ríos te chocas con el agua, tus posibilidades es ahí en el río, no hay mucho más, más allá de que hay extensiones de tierra para criar animales, pero la vida es en río. Todos los pueblos se construyen al lado de los ríos. Nosotros teníamos uno, pero no está más. Es el dolor de algo que es tan reclamado y querido, anhelado, añorado y todos los adjetivos que puedas encontrar, porque sabemos todo lo que eso acarrea, contar con un río, con agua que corre, la vida que eso da, como dice la poesía de El Bardino “es un largo dolor la canción de la llanura”. La poesía pampeana es algo muy rumeado, quizá por eso la riqueza de su poesía, viste, no se largan las palabras sin ser pensadas. Se escribe tranquilo, se agarra la guitarra para acompañar un poquito y se va diciendo y nace la canción. Creo que esa es la característica principal. Algunas son para bien y otras no tanto, no sé cómo decirlo, pero también hay apatía en cuanto a compararlo con lo visceral del norte, ver las fiestas de carnaval, la fiesta de los muertos en otro lado y acá en La Pampa no tenemos nada de eso, son cosas distintas. A mí me han preguntado que es más lindo, y no, no hay que comparar. Cada lugar tiene su belleza. Ahora yo me paro en La Pampa y veo salir y ponerse el sol, en San Juan eso no pasa por los cerros. Acá la vista se te pierde en el girasol, en el trigo, en otro lado están los árboles, como en Entre Ríos donde hay selva, bosques…Las vides en San Juan, Mendoza, son extensas pero termina ahí, uno sabe dónde termina, acá no sabemos dónde termina, por eso hay que ser pacientes.


Profe le hago un corte ahora, para que me hable de 3 puntos que a usted lo hayan marcado de algún modo en su relación con Winifreda…

_Lo del canto quizá que es como un hobby, digamos hubiera ido conmigo a cualquier lado. Con respecto al pueblo lo primero es mi matrimonio con Silvia, viste que te dije dos o tres veces ya estaba escrito, es la mano de Dios, con Silvia creemos, tenemos la plena confianza en que Dios nos ha unido, él ha puesto todo su empeño en traerme a Winifreda y en encontrarme con Silvia y tener nuestra familia.


Segundo el trabajo, cuando yo no sabía que iba a ser de mi vida surge la invitación de Guillermo de venirme a la provincia de La Pampa. La provincia de La Pampa me ha dado todo lo que tengo, lo que hemos hecho con Silvia como matrimonio, no voy a decir se lo debo porque he trabajado, lo que si me ha facilitado mi vida en la provincia.


Y bueno que me llevo, hace un rato Damián dijiste “en el 83 yo entraba a jardín” y mirá estamos acá después de cuantos años, 40 años, vos entrevistándome; la verdad que es muy emocionante recorrer toda mi vida educativa tratando de recordar. La vez pasada me encontré con Jorge Pitz y Jato Koller, allá al lado de la veterinaria de Jouli, y cuál es mi gran pregunta siempre ¿cómo habrá sido mi vida docente? ¿Cómo habré sido? Porque uno es lo que cree que habrá sido, porque en su momento suponía lo que era lo mejor viste y otra cosa que le habrá quedado a ustedes como alumnos de ese profesor que tenían una o dos veces por semana durante tanto años de su vida. Habré influido bien, habré dicho, hecho, les habrá quedado alguna enseñanza, les habré dicho algo que me recuerden.


Bueno hace un rato decíamos que Fabián Fridel te recuerda por lo duro de los entrenamientos en el Vóley, según él los mataba a pelotazos…que alguien te recuerde así es como un guiño ¿no?

_Si, si seguro.


Bueno por mi parte siempre recuerdo que más allá de que teníamos que aprender todas las disciplinas, los últimos 5 minutos nos dejabas jugar al fútbol.

_Claro porque esa era una premisa con la que me manejé como profesor. No poner el énfasis en algún deporte en particular, sino que había que aprender todos. Porque jugábamos a todo, jugábamos al básquet, al hándbol, al vóley, al fútbol…Porque el día de mañana uno de ustedes podían estar en un playón y hay un partido de básquet y ustedes debían tener una noción de cómo se juega si lo invitaban a jugar…Otra cosa que hacíamos cuando recién ingresé en la escuela primaria la importancia de la Fiesta de Educación Física se hacía una vez al año y era todo un acontecimiento para el pueblo. Era todo pensado, preparado, y mi idea fue que todos participaran. Pasaban todos los grados, participaban todos y no solo los más destacados. Al tener estabilidad laboral y poder trabajar tanto en la escuela primaria y secundaria me dio la posibilidad de planificar de año a año en los dos niveles. Mira uno de los deportes que hemos practicado en la escuela es lo que se llama el Ñuco que es un juego pre deportivo y es algo que ustedes han practicado antes de aprender a jugar al vóley y hoy lo juegan los adultos.


Si yo recuerdo que nos hacías jugar a ese juego, pero nos daba la pelota pesada del cestobol, calculo que nos daba esa pelota para que agarremos fuerza…

_Si, jaja seguro que fue por eso que se las daba. Son las cuestiones que me ha dejado el trabajo.


Bueno creo que hay un reconocimiento mucho de nosotros te seguimos diciendo profe.

_Bueno sigo siendo profe, lo que pasa que ya no trabajo como profesor pero el título está (risas). Cómo te decía son muchos años de profesor, que habré hecho mal que habré hecho bien, son cosas que siempre me asaltan en mis pensamientos. Me jubile el 1 de mayo de 2010, el día del trabajador (risas). Los últimos años trabaje como profesor por la mañana y por la tarde como Coordinador del Tercer Ciclo. Todo esto es parte de una historia muy hermosa, y como dice la canción “más que el lugar donde nací me importa donde echar raíz, esta es mi tierra, está mi gente aquí, yo ya elegí donde vivir, donde morir” así dice “el viento va”…


La charla está abierta, por ahí nos quedó la parte deportiva, el fútbol que he sido compañero del fútbol de su señor padre.


Tiene razón profe, se me escapó ese tema…

_Bueno los primeros tiempos jugaba en el fútbol reducido para Pampa Mar la gomería de Carlitos Navarro, mi cuñado. Inclusive fui compañero de Daniel Martínez en el fútbol. Cuando íbamos a los torneos de la Escuelita camino a Mayer que la maestra era Carmen Rivera, ahí íbamos a jugar con Daniel, en los torneos nocturnos en Castex con el Tato Vidal, con el Pata Vidal, con Alcides Kronemberger, con el Rulo López con todos ellos íbamos a Castex, nos reventaban a patadas pero igual íbamos, firme los negros (risas)…


Yo te recuerdo como un 6… ¿puede ser?

_Si me gustaba jugar atrás, cosa de no laburar mucho (risas), mi compañero que tuve siempre atrás fue Daniel Camps, yo lo mandaba y le decía Daniel agarralo primero vos y después lo atiendo yo (risas), fueron lindas épocas.


Bueno pasan los años y uno revisa toda su vida, con Silvia pertenecemos a un movimiento de la iglesia católica que se llama Encuentro Matrimonial Mundial, es un movimiento que enseña a las parejas a dialogar. Una de los momentos de todas esas charlas, tiene que ver con comportamientos de lo que se llama “casado-soltero” que han sido todo los que han sido los que yo he tenido en esa época. Cuáles son, el hecho de estar casado con mi señora pero yo el Domingo a la mañana agarraba mi bolsito con los botines, el pantalón corto, las vendas y las medias y me iba todo el día, nos íbamos todo el día a jugar por ejemplo torneos de fútbol a Bajo Paloma, nos íbamos a jugar torneos a Mayer, todos esos torneos que empezaban a la mañana con 10, 11 equipos y jugábamos todo el día. Entonces todo este tipo de comportamiento nosotros le denominamos “Casado-Soltero” porque en realidad uno hace su vida y después recapacita y dice cuanto tiempo perdí de mi casa, porque eso también es parte de la vida, que hemos hecho y que hemos dejado de hacer como parte de una familia, como padre, todo lo importante que es nuestra familia. Son cosas que pienso, que habré hecho bien con mis hijos, que habré hecho mal, supongo que habré hecho bien, pero no lo sé…Entonces con el Encuentro Matrimonial aprendemos a pensar las cosas, a decirlas, y a no juzgar sobre todo el comportamiento de las personas, pero si es importante decir cómo repercute la presencia tuya en esta charla y entonces debo decir que me hiciste sentir muy alagado primero por buscarme y venir a charlar conmigo, fue todo muy emocionado por todos los recuerdos. De pronto voy al mecánico de la camioneta y me dice profe…Estas cosas la vivenciamos los dos porque Silvia también empezó a trabajar en la docencia a mediados de los 80, por lo tanto gran parte del pueblo de Winifreda es ex alumno nuestro…Esta es la vida en Winifreda…esta noche tenemos peña, donde canto…como así también canto en la iglesia los domingos…linda vida me ha dado Dios.


Cronista: Fernando “Catuto” Ojeda.


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