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  • Foto del escritorFernando “Catuto” Ojeda

Oscar Brendle, su vida y la vida de la casa familiar

La casa familiar Brendle es una de las casas más viejas de Winifreda y se encuentra en la esquina de 9 de julio y Sarmiento, frente la plaza San Martín.

Cronista: Fernando ‘Catuto’ Ojeda


Una mañana del avanzado mes de febrero este cronista pudo reunirse con Oscar Brendle a charlar sobre la casa familiar y también sobre su vida. Bienvenidos al tren de la memoria.



_Esta casa fue de mis abuelos de Julio Brendle y Olga Streck, ellos vivieron acá. Antes vivían allá en el campo. Cuando mi abuela se enfermó, le agarró “reuma deformante”, compraron esta casa. Como habrá sido esa enfermedad que mi abuela estuvo 14 años en cama y después murió. Los dos abuelos vinieron de Ucrania. La abuela nació en Kiev, y el abuelo nació en Yitomir. En 1945 el abuelo compró el terreno y la casa. Esta casa donde ahora estamos antes era mucho más grande. Bueno ellos vienen de allá, donde ahora está la guerra. En esa época era todo parte de Rusia, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El abuelo se vino de allá a los 14 años. Vino a hacer la América. Ahora ¿de dónde viene la frase ‘venir a hacer la América’? Eso viene de que venían a trabajar a la cosecha. Entonces trabajaban en la cosecha y después se iban. Entonces vino con un amigo, y cuando se quiso volver en barco supongo, en Buenos Aires le dicen, había un alemán ahí en el puerto, este le dice ‘no se vaya porque allá está muy jodido, no se vaya ahora, espere un tiempo. Y efectivamente, cayó la guerra. Fue la primera guerra mundial. Entonces el abuelo empieza a trabajar primero de peón. Tal es así que trabajó en la construcción de la vía del ferrocarril de acá. Bueno después de peón. Así se iban hablando uno al otro, acá se armaban las colonias, acá hubo muchos rusos, alemanes. Los que se conocían y se entendían en el mismo idioma se iban hablando. Bueno también se anotaban cualquier cosa a veces con los apellidos. Antes cuando escuchaban los apellidos el tipo que le tocaba anotar escribía lo que escuchaba, y no sabían el idioma viste.


¿Vos aprendiste a hablar el alemán en tu casa?

_No, mi hermana sí. Mi mamá y mi papá hablaban acá, en esta casa, cuando se juntaban con el abuelo. Los escuchaba y era una risa, por ahí hablaban en alemán y por ahí hablaban en castellano. Mis dos abuelos después de todo hablaban muy bien el castellano. A pesar de que vinieron grandes a Argentina. El abuelo Domke y el abuelo Brendle. El abuelo Brendle compraba el diario y leía el diario todos los días. Ahora yo no lo sabía hablar al alemán pero entendía todo. Resulta que mi mamá cuando llegó a Argentina no sabía hablar casi el castellano y la pasó mal. Entonces mi mamá dijo ‘mis hijos lo primero que van a tener que aprender es el castellano’. Es así.


El abuelo Brendle fue socio fundador de la cooperativa de electricidad. En esa cooperativa se hacían hielo en barra. Ese hielo en barra se vendía y con eso se refrigeraba en unas heladeras. En la cooperativa se cargaban las baterías. Antes el pueblo tenía luz de otra forma. La luz eran unas lucecitas amarillas en el medio de cuatro esquinas. Para las 12 de la noche ya no había más luz en las calles. Las calles eran de tierra, en verano estaba lleno de cascarudos. Ahora cambió Winifreda, está muy bien Winifreda. Creo que es a partir de los estudios que hacen los chicos. Ir a una Escuela Técnica, tener Maestros Mayor de Obras, eso llevo a ordenar las casas, todo eso llevó a organizar el pueblo. Porque antes la gente del campo venía con una tradición y por ahí hacían cualquier cosa. Unos ranchos. Esta casa misma no tenía plano. Esta casa tiene partes asentada en barro. Tiene paredes de 45 centímetros, esta casa debe tener más años que la fundación del pueblo. La casa original era, la cocina, el baño, una piecita, y las dos piezas. La calefacción de la casa era con la cocina económica.


En pieza estaba siempre mi abuela, que cuando yo era chiquito y me tocaba pasar por enfrente de la pieza de la abuela pasaba corriendo para no verla, porque me daba impresión verla con todos sus huesos deformados por el reuma que le tocó padecer, pobre abuela. Entonces mi papá me retaba porque no saludaba a la abuela.


Cocina Económica de la casa familiar Brendle


Julio Brendle y Olga Streck tuvieron hijos e hijas: Otilia que se casó con Rister, Guillermo que se casó con Elsa Domke, Roberto que se casó con Luisa Domke (padre y madre del entrevistado), Heraldo casado con Mercedes. Oscar al contarme de los hermanos de su papá Roberto no recordaba cual era el apellido de Mercedes.


La casa de la familia Brendle, esquina Sarmiento y 9 de julio

Oscar recuerda y sonríe, y ahora nos habla de sus hermanas y hermanos.


_Mis hermana y hermanos son: Lilli Luisa, la más grande, después sigo yo Oscar Roberto (69 años), Julio Carlos, Adalberto Osvaldo “El Bochi”.


Esta casa es una de las casas más vieja del pueblo. Según tengo entendido esta casa cuando mis abuelos la compraron antes fue una iglesia. Después de tantas vueltas ahora la casa es mía. La voy arreglando de a poco. Cuando mis abuelos compraron esta casa no era solo lo que se ve hoy. La casa llegaba hasta la casa de Pedro Miller, allá al lado tenía el garaje, el portón era de madera, acá había plantas grandes, había Olivos, plantas de Ciruelas, acá había un bombeador y con esa agua regaba las plantas. El agua no se tomaba, en esta zona nadie tomaba agua del bombeador, se tomaba agua de aljibe, lo mismo en el campo. La Plaza siempre estuvo ahí. Pero antes era distinta. El San Martín era distinto, tenía una especie de pirámide u obelisco, era finito y largo y allá arriba estaba el San Martín. Tenía ligustros, palmeras. Después Tartaglia sacó todo, Tartaglia fue un intendente que hubo en el pueblo. Tartaglia era farmacéutico en aquel tiempo.


¿Y el palco estuvo siempre?

_No, ese palco estuvo mucho después. Mirá yo leí la nota que le hiciste a Baluca, y ahí se habló del Monumento a la bandera nacional, yo no sé dónde está ese monumento, es una lástima porque es histórico. Habría que recuperarlo, hacer ahí una rotondita, es algo histórico que tendría que volver a ponerse allí. Soy un defensor de conservar todo este tipo de cosas históricas, el cine por ejemplo conservaría bien la fachada, y de ser posible haría una salita de cine ahí mismo o al lado.


Bueno vos sabes Oscar que en su momento se intentó hacer pero quienes eran dueños en ese momento no llegaron a un acuerdo con municipio y provincia.

_Ah mirá, bueno habría que volver a insistir, lo mismo habría que conservarse el día de mañana el edificio de la mueblería “Sol de Mayo”. Otra que habría que conservar es donde estaba la panadería de Núñez, yo sé que todo sale plata pero habría que conservarse.


Cuando se vinieron los abuelos todavía no estaba Luchesi con su boliche, estaba para aquel lado, acá enfrente estaba la Estación de Servicio y al lado estaba la Casa Fernández de Fortunato Fernández. Nosotros vivíamos en el campo, y cuando veníamos al pueblo antes era obligación pasar por la casa de los abuelos. Había que pasar a ver cómo estaba el abuelo, la abuela. Y cuando hacía unos calores como los de ahora el abuelo me decía “andá a comprarte una cerveza a lo de Luchesi”. Antes las cervezas venían en tamaño porrón de ¾ y esa es la que tomábamos con el abuelo.


Esta casa además tenía en las veredas unas argollas de hierro que servían para atar los caballos, los sulkys, las jardineras, carritos, antes era todo así. Esas argollas estaban incrustadas a los cordones que eran altos y anchos, eran hechos de ladrillos. Nosotros veníamos Lunes y Viernes, esos días eran un hervidero de carritos. Nosotros veníamos a ver a los abuelos y tomábamos mates y cervezas. Nuestro campo estaba al este del pueblo, a unos 10 kilómetros, yo nací en frente del campo del Gallego González. Nosotros veníamos a la escuela desde allá, Lilli se venía a caballo, yo venía en un sulky, era un Sulky muy famoso, había sido hecho de un viejo Ford- T, lo habían cortado y la parte de atrás fue transformado en Sulky. Una vez yo estaba adentro, la parte de atrás era de chapa viste, y yo era chiquito. La cosa que yo andaba acá en el pueblo y me pararon, un agente.

Me paró porque creía que el caballo iba solo. (Oscar ríe al recordarlo)


Oscar junto a una de las ventanas de la casa

Oscar ya que estamos hablando de tus viajes a la escuela, y al colegio, contanos quienes eran tus compañeros, los que vos recuerdes…

_Entre mis compañeros estaban Federico Meyer “El Negro”, Edgardo Borio, Raúl “Pepino” Calvo, Schwaller, tu papá “El Pety” Ojeda, Carlitos Miller, “El Kerosén” Llanos que tiene una gomería allá en Mayer me dijeron, un tal Avaro que no están más, “Catita” Rech, otra compañeras fueron las chicas de Hefner, Marta y había otra más que ahora no me acuerdo el nombre…


¿Volvamos a la casa Oscar, el frente de la casa a dónde daba?

_El frente de la casa era para el otro lado, es decir no daba a la plaza, el frente de la casa siempre fue a la calle 9 de Julio, como ahora. Lo que pasa que nosotros siempre entrabamos por acá, por la cocina. La casa estaba como ahora, el tapial seguía y seguía (Oscar señala sobre la calle Sarmiento en dirección al Sur) y después venían unos ligustros, que el abuelo cortaba parejito de vez en cuando. El frente está igual, recién ahora le estamos agregando una chochera al lado, la puertita es original. Nosotros entrabamos por esa puertita, pegábamos la vueltita y entrabamos por acá, por la cocina. Y la casa siempre tuvo muchos frutales, a mí también siempre me gustaron. Esa planta que está ahí es un naranjo chino, se llama Pamplemusa, es un fruto muy dulce, cuando maduren tenés que venir y le pedís a Julio, maduran para la misma época de la naranja. Ahora no sé cómo llegó acá esta planta, la trajo mi papá seguro. Esa otra planta de ahí que está al lado de la Pamplemusa es una planta de Pelón. Porque nosotros en el campo teníamos una hectárea y media de frutales. Todo el mundo iba a buscar fruta allá. Nosotros vendíamos frutas. Antes veníamos con un carro Fama y vendíamos. Vendíamos nosotros y Pilato.



¿Ustedes iban a los negocios a vender la fruta o iban casa por casa o se ponían con el fama en alguna parte de la plaza?

_Nosotros íbamos casa por casa. Vendíamos, damascos, duraznos, peras, manzanas, ciruelas, de todo teníamos, hasta uvas vendíamos, y a veces depende de la vendimia que hacíamos podíamos llegar a hacer vino. El vino lo empezamos a hacer cuando conoció un camionero que le trajo un barril y ahí pudimos empezar a hacer vino.


¿Oscar y vos hasta que edad estudiaste en el pueblo?

_Yo al colegio de acá fui sólo un año. Primero hice toda la primaria acá en el pueblo y después al colegio de acá solo fui un año. Ese año viví acá con mis abuelos. También mi hermano el Julio vivió acá, vivíamos con mi abuelo en ese entonces, acá en esta casa. Cuando yo empecé el secundario Julio iba a la primaria. Después yo le dije a mi papá que no quería seguir más acá. Viste como nos ponemos cuando somos chicos. El abuelo era de la vieja guardia (Oscar ríe al contarlo) y yo viste era de los que le gustaba estudiar poco y jugar a la pelota. Yo iba a jugar al lado de la escuela secundaria, porque ahí había una cancha, y ahí íbamos a jugar. Entonces mi viejo que lo escuchó al Padre Raúl Amarena me siguió insistiendo para que continúe estudiando, primero me iba a ir a Victorica, a la escuela agro- técnica. Y para ir para allá no era como ahora, no había asfalto. Era todo camino de tierra, arena, monte. La cosa que mi papá era muy amigo de Federico Meyer, el papá de mi amigo que también se llama Federico “El Negro” Meyer. La cosa que Federico Meyer (padre) que ponía las vacunas contra la aftosa le dice a mi padre que porque no me mandaba a la ENET de Santa Rosa, que ahí era internado y que además ahí ya estaba su hijo Federico. Fue así como termino estudiando en la ENET de Santa Rosa. La ENET primero fue Escuela Industrial y después Escuela Técnica. La cosa que ahí fui. Terminamos estudiando juntos con Federico “El Negro” Meyer, y cuando terminamos el secundario nos fuimos los dos juntos a Rosario a seguir los estudios universitarios. Fuimos a vivir a una pensión los primeros años. La comunicación antes no era como ahora, antes solo podíamos llegar a comunicarnos por carta, celular no había, las combinaciones de colectivos no eran como ahora, teníamos que ir hasta el cruce con el TUS, nos íbamos a Rio IV, llegábamos a Rio IV y de ahí tomábamos uno que venía de Mendoza, eso era para ir. Para volver sólo había dos colectivos por semana, el TIRSA, nada que ver como ahora. Ahora hay mucha más comunicación, mucha más gente que viaja. El Negro estudió Ingeniería Electrónica y yo Ingeniería Civil. Recuerdo que cuando me recibí fue en la época de la hiperinflación, estaba Alfonsín en la presidencia, y en esa época no se construía nada.


Bueno pero te recibiste de Ingeniero Civil y por lo que me decías hace un rato también sos profesor…

_Si, yo empecé de abajo en la escuela. En una escuela grande que hay allá. En ese momento se llamaba ENET N° 3. Ahora se llama EPET N° 465 porque pasó todo a la provincia. Empecé como preceptor, después fui Ayudante de Laboratorio, luego Jefe de Laboratorio, Maestro de Enseñanzas Prácticas, Jefe de Sección, Jefe General de Talleres y ahí me jubilé.


Lindo trabajo el de profesor…

_Si, es lindo. Pero es difícil, porque ahora los chicos creen que tienen más derechos que obligaciones, y no es así. Todo derecho implica una obligación y eso por ahí no lo entienden o si lo entienden no lo asumen. El primer derecho que tienen es el acceso a la educación, con ello tienen la obligación de estudiar y no estudian o no quieren estudiar.


Hoy mirá a veces con el tema de los estudios quieren hacer cosas raras. Mirá yo antes iba con un cuaderno, un libro de lectura, un manual y se terminó. Y aprendíamos mucho más. Hoy día los chicos con cincuenta mil libros y no aprenden nada. En el cuaderno teníamos matemática, desenvolvimiento que era Historia, el manual que podía ser Kapeluz o Estrada, y botánica que nos daba la maestra también, viste. Y nada de quejas, que lo matan al chico con tantos días para ir a la escuela. Antes entrábamos el 10 de marzo o por ahí y terminábamos los primeros días de diciembre. Y se terminó y no había tanto lío. Aprendíamos mucho más. Había un respeto por los maestros, ahora todo ese respeto venía de la familia. La escuela primaria era fundamental, con ella aprendíamos a leer y a escribir. Y se respetaba, mi papá cuando lo llamaba la maestra, ¡era la maestra! Y lo que decía la maestra era lo que ella decía. Y vos decías no porque… y ahí nomás te daban un chirlo y cállate la boca, viste. Y yo tuve maestras muy buenas.


¿Te acordás de algunas de ellas?

_Si, Elsa Altuna, buenísima. Después había una petisita, chiquita, no me acuerdo como se llamaba, también buenísima. Después había unas mellizas, que se alojaban donde estaba el Edgardo Borio, al lado, no sé de quién era, no me acuerdo ahora, ahí había una pensión donde iban a parar las maestras. Después eso lo compró mi tío Gustavo Domke, bueno ahí es donde se hospedaban las maestras. También me acuerdo de la Señora Morán que el marido era Jefe de Correo, ella era Directora de la escuela, y la Señora de Rojo, una era directora y la otra vice. Otra que conozco que me acuerdo es Enriqueta, maestra de música. Y más tarde vino la Nuri Isa, ahí ya iba mi hermano. Vos sabés que después la hija de Morán también fue a la Escuela Técnica a estudiar. La Señora Morán si hacíamos macana nos agarraba de la oreja. En esa época si te agarraban de la oreja no pasaba nada. Ahora aguarrás un chico de la oreja se arma.


¿Cómo era la infancia?

_Era una infancia linda. Había muchas canchitas, yo iba a la que estaba al lado del colegio secundario. El Pepino Calvo hizo una canción. A mí me pasaba que durante el período de las vacaciones me iba al campo, así que me perdía de jugar con ellos durante las vacaciones. El Pepino describe muy bien en esa canción lo que hacían en las vacaciones. Bueno por ahí con el abuelo íbamos en días de semanas al campo. Los Viernes me iba al campo y volvía los Lunes.


¿Y al Deportivo Winifreda ibas a verlo?

_Si, y el Deportivo Winifreda tiene su historia y ¡sus personajes! Tres personajes muy importantes, el Doctor Eloy Baldovino, El cura Raúl Amarena, y El Coqui Carnicero. Carnicero jugaba muy bien al fútbol. El Cura hacía unos líos bárbaros (risas). Y otro personaje importante era el relojero Waiman.


El Deportivo Winifreda siempre tuvo pica con All Boys. Y ellos nos pusieron “los rusos girasoleros”. Entonces Waiman hizo los girasoles de chapa. Y antes la cancha tenía de alambrado nada más que 3 hilos. Que cada vez que había trifulca los negros saltaban los alambrados. Una vez se armó un lío que el réferi tuvo que ir a la comisaría. Y el cura fue el primero que fue a la comisaria, porque él fue uno de los que había estado en el batifondo. Eso era impresionante, iba todo el pueblo y venían de otros pueblos a ver los partidos entre Winifreda y All Boys. Ahora como te digo, cada vez que esos personajes se juntaban en la quinta de al lado de la cancha…


La importancia del Cura Raúl Amarena en la vida de Oscar Brendle.

_Yo estudié por el cura. Resulta que acá se sabe todo. Yo andaba bien en la escuela. Y el cura siempre fue muy amigo de Pedro Miller. Y mi mamá iba mucho ahí, a lo de Pedro, y ahí se daban las charlas, y un día sale el tema, ¿Qué tal señora, cómo anda? ¿Terminó la escuela su hijo? y mi vieja le dice si… ‘¿Va a estudiar? No, no va a hacer nada, va a trabajar en el campo’. Y el cura ahí nomás ‘No señora cómo va a trabajar en el campo…’ y ahí le siguió diciendo. Y cuando mamá llega a casa me pregunta si quiero estudiar. Entonces les digo que sí pero no quería ir más desde el campo al colegio, eso era salir todos los días en Sulky. Porque yo eso ya lo había hecho durante toda la primaria. El séptimo lo hice a la mañana. Entonces ahí es cuando me quedo un año acá en esta casa con el abuelo. Y bueno y probamos. Después no quise quedarme más con el abuelo, y bueno…ahí es cuando me voy a estudiar a Santa Rosa.


Mi papá nunca nos obligó a nada. Eso sí, mi papá decía ‘o estudias, o…porque dos cosas a la vez no se puede hacer. Si yo alambro, no puedo estudiar. Si yo estudio no puedo alambrar’.


Oscar Brendle estudió en Winifreda la educación primaria en la Escuela Primaria N° 104. Luego hizo un año en el Colegio IPCR (Instituto Privado Cristo Redentor) –colegio fundado por el padre Raúl Amarena y toda la comunidad de Winifreda-, luego siguió sus estudios secundarios en la ENET N° 1 y finalmente se va a Rosario con su amigo Federico “El Negro” Meyer, Oscar estudia y se recibe de Ingeniero Civil. Oscar viene al pueblo cada vez que puede, va mejorando poco a poco la casa familiar, hoy allí vive su hermano Julio. Oscar Brendle es parte de las historias mínimas que hacen la historia de nuestro pueblo Winifreda, la casa familiar Brendle también es parte de la historia de nuestra localidad.


Los pueblos son memorias que se recuerda y que se cuentan. Los pueblos viven en la memoria de sus pueblerinos y sus cosas.
 
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